Señor Director:
En las últimas semanas, entre declaraciones cruzadas y visitas presidenciales, las aguas con Argentina han estado revueltas. Conviene poner las cosas en perspectiva.
Sobre el Estrecho, el balance es claro. La declaración conjunta de ambos Presidentes reafirmó expresamente la soberanía chilena. Sigue pendiente modificar el decreto argentino que lo califica como un “espacio compartido”, pero Chile enfrenta esa tarea desde una posición más firme que hace una semana.
La cadena nacional de Milei trasladó la atención hacia las Malvinas y el Atlántico Sur. Sus anuncios no significan una nueva política, pues Argentina lleva décadas fortaleciendo sus reclamaciones. Lo nuevo son las medidas para implementar su política, incluyendo sanciones a quienes comercien con las islas.
Esas medidas han reabierto el debate sobre el apoyo chileno a Argentina en las Malvinas. La posición chilena, que se mantiene desde hace décadas, es la correcta y, como toda posición jurídica, tiene implicancias para nuestra conducta. Si Chile reconoce la soberanía argentina sobre las islas, debe actuar de manera coherente con ese reconocimiento. Por ejemplo, el derecho internacional contempla deberes de no reconocimiento y no asistencia frente a situaciones territoriales que un Estado considera ilegítimas. Esto no impide todo comercio con las islas, pero sí exige evitar que ese comercio termine reconociendo o contribuyendo a consolidar el control británico sobre ellas.
El impacto sobre Punta Arenas es una preocupación real. La respuesta debe ser buscar con Argentina un acuerdo bilateral específico que proteja los intereses del extremo sur chileno. El Reino Unido, por su parte, conoce bien la posición histórica de Chile.
Es cierto que hubo algunos errores, pues se generaron expectativas difíciles de cumplir sobre la visita de Milei. Pero el balance debe hacerse sobre aquello que importa. Nuestra soberanía sobre el Estrecho quedó expresamente reafirmada; la posición sobre las Malvinas mantiene una línea histórica y jurídicamente coherente; y quedan resguardados nuestros derechos marítimos y antárticos frente a la proyección argentina en el Atlántico Sur
Benjamín Salas Kantor
Ex asesor internacional de la Presidencia