Señor Director:
Atendida la cantidad de críticas al primero de nuestros dos últimos procesos constituyentes, parecemos haber olvidado que nuestras iniciativas para reemplazar la Constitución de 1980, y tener en lo posible una Constitución para el siglo actual, fracasaron no solo en dos ocasiones, sino en cuatro oportunidades: a las dos que hemos recordado, hay que sumar la propuesta de nueva Constitución del segundo gobierno de Michelle Bachelet y la proposición que por unanimidad firmó la llamada “Comisión Experta” en el proceso que tuvo mayoría en el bando republicano.
Cuatro han sido nuestras propuestas fallidas de una nueva Constitución, y lo que cabe preguntarse es cuán convencidos estuvimos realmente de sustituir la Constitución de 1980 y por apuntar a otra casi 50 años después y en medio de cambios políticos, sociales, científicos y tecnológicos que en esta cuarta mitad de siglo han sido muy profundos.
Agustín Squella