Señor Director:
Vuelve a discutirse sobre el futuro de TVN. Una conversación necesaria que debe considerar los retos que enfrenta la industria de medios y las condiciones únicas del canal estatal. Identificar debilidades y amenazas resulta urgente, así como distinguir las fortalezas y oportunidades que involucra contar con una señal pública de TV abierta.
Es entendible que, cuando se habla de TVN, las miradas apunten a la crisis de financiamiento. Sin embargo, esta es consecuencia, no causa. TVN es una empresa estatal autónoma que crea y distribuye contenidos y, por lo tanto, los desafíos que enfrenta tienen que ver en primer lugar con esas dimensiones. Si se buscan soluciones que la hagan económicamente viable, lo apropiado es combatir la enfermedad, no solo la fiebre que esta produce.
Para muchos, la cualidad estatal de TVN es un problema. Sin embargo, más bien puede entenderse como una oportunidad, siempre y cuando haya voluntad para redefinir qué tipo de empresa debe ser. Para ello resulta clave plantearse, como lo ha hecho el presidente del directorio de la estación, si existe realmente voluntad de contar con un canal público. La respuesta, creemos, debe ser afirmativa, pero no para que las cosas sigan igual.
Es válido preguntarse también qué contenidos debería priorizar una TVN reformulada. ¿Es apropiado que dedique buena parte de su programación a hacer lo mismo que otros? ¿No sería más lógico priorizar aquello en lo que ha mostrado capacidad creativa e innovadora? Un ejemplo es lo realizado con la programación infantil a través de la señal NTV. Parece evidente que hay espacio para la programación cultural de calidad y que la oferta informativa de los canales es muy mejorable. Existen ahí ámbitos de mejora.
La manera en que se distribuyen los contenidos es, asimismo, otro asunto crucial que se suma a la fragmentación de las audiencias, el aumento de la competencia (streaming) y los cambios en las formas de consumo. Por eso muchas estaciones públicas en el mundo han acelerado su transformación, desarrollando plataformas propias, estrategias de digital first y nuevos formatos para redes sociales.
El debate no puede obviar el análisis de estas y otras soluciones multidimensionales. Enfocarse solo en el financiamiento encierra peligros: no comprender la naturaleza real de los desafíos y generar soluciones temporales que no resuelvan cuestiones de fondo, a la larga ineludibles.
Es necesario asimismo pensar y discutir la función de la televisión pública considerando sus especificidades. TVN cumple una labor importante, por ejemplo, cuando ocurren catástrofes naturales o se producen elecciones políticas, eventos deportivos no masivos o actos culturales relevantes. Al mismo tiempo, llegar con su señal y contenido a lugares que otros no lo hacen reafirma la soberanía e incluye a ciudadanos que habitan zonas remotas.
Resulta indiscutible que TVN tiene que ser repensada. La discusión en torno a ella debería alejarse de apriorismos que poco ayudan y buscan mantener las cosas como están o promover soluciones destructivas.
Cristóbal Benavides
Juan Ignacio Brito
Facultad de Comunicación Universidad de los Andes