Señor Director:
En una reciente entrevista, el vicepresidente del Consejo Fiscal Autónomo señaló que ese organismo muchas veces debe entregar noticias que “no son buenas para Hacienda”, agregando que “es nuestro mandato”. La afirmación merece una precisión. El mandato del CFA no consiste en incomodar, presionar ni constituirse en contraparte del Ministerio de Hacienda. Su propia definición institucional establece que se trata de un organismo autónomo, técnico y consultivo, cuyo objetivo es contribuir al manejo responsable de la política fiscal del Gobierno central.
Naturalmente, el cumplimiento riguroso de esa función puede llevar al Consejo a advertir riesgos, cuestionar proyecciones o recomendar correcciones cuando los antecedentes así lo justifiquen. Pero también debiera llevarlo a reconocer avances, ajustes adecuados o resultados favorables cuando la evidencia apunte en esa dirección.
La diferencia no es semántica. La credibilidad de una institución fiscal independiente descansa precisamente en la simetría de su análisis. Su misión no es producir buenas o malas noticias para Hacienda, sino evaluaciones rigurosas y objetivas de la política fiscal.
Independencia no significa oposición, así como autonomía tampoco significa antagonismo. Las malas noticias pueden ser una consecuencia del ejercicio responsable de la función del CFA. No son, sin embargo, su mandato.