Señor Director:
Celebro mucho la carta del miércoles de don Juan Carlos Martínez, en la que denuncia una clase específica de fraude que está haciendo muy difícil la operación de las cuentas corrientes bancarias.
Soy apoderado de diversas sociedades que mantienen cuentas en distintos bancos, principalmente en el Banco de Chile, Banco de Crédito e Inversiones y Banco Santander. En todas ellas los delincuentes bloquean mi acceso a la cuenta mediante el ingreso de mi RUT y de tres intentos de una clave cualquiera. A continuación, me llaman haciéndose pasar por el banco para ofrecer el desbloqueo, de la misma manera que explica el señor Martínez en su carta del miércoles.
Por suerte, al igual que él, no he caído en ninguno de estos intentos de fraude. Sin embargo, como esto me ocurre a veces hasta tres veces en un mismo día y, ciertamente, varias veces a la semana, existe un grave riesgo de que, incorporando algún nuevo engaño, consigan que uno finalmente caiga en la trampa. Además, y como si lo anterior fuera poco, la generación de nuevas claves y desbloqueo implica una pérdida de tiempo considerable, ingresando a diversas plataformas telefónicas y de internet o a combinaciones de ambas, digitando opciones y contestando preguntas desde dispositivos físicos y virtuales y multiplicando los riesgos de fraude en caso de cometer el fatal error de caer en la “plataforma” equivocada.
Por tanto es urgente que la CMF regule esta materia e imponga a los bancos la obligación de eliminar el RUT como elemento de acceso a las cuentas reemplazándolo por otro identificador que no sea de conocimiento público, como, por ejemplo, una clave o número de usuario entregado por el propio banco, tal como ocurre ya en muchísimos países.
Eduardo Urrejola Montenegro