Señor Director:
La Superintendencia de Pensiones está a días de publicar —el 1 de septiembre— la definición del nuevo régimen de inversión de los fondos generacionales, norma técnica que, entre otros, tiene incidencia en que haya más diversidad por competencia dentro de la industria, y por esa vía mejorar las pensiones, objetivo central de la reforma previsional.
El aumento de la cotización fue una de las medidas para lograr ese objetivo, y por otro lado se buscó aumentar la competencia, bajo la premisa —razonable— de que más actores compitiendo por administrar los ahorros de las personas debería traducirse en mejores condiciones para los afiliados (menores comisiones, mejor gestión, mejor servicio, mejor rentabilidad), contemplando básicamente dos mecanismos.
El primero es la licitación de stocks de afiliados, que ha generado más debate público, y que corresponde implementarlo, sin perjuicio de que luego, con evidencia en mano, pueda evaluarse si cumplió su propósito.
El segundo mecanismo, igualmente relevante para el objetivo de fondo, es el régimen de inversión que la Superintendencia definirá en los próximos días y, en buena parte, puede condicionar la entrada de nuevos actores, lo que afecta la mayor diversificación de la oferta.
Con la definición ad portas de conocerse, es de esperar que el régimen de inversión, en su afán de ordenar y dar mayor certeza al sistema, termine —sin proponérselo— cerrando la puerta al ingreso de nuevos actores. Si el diseño final resulta muy rígido o ajustado, puede hacer prácticamente inviable la diferencia de la oferta y de actores, con lo que estaríamos logrando el resultado exactamente opuesto al que se buscó con la reforma.
Pedro Pizarro
Exsubsecretario de Previsión Social