Señor Director:
El historiador Yuval Noah Harari advirtió, en una entrevista con The Economist, sobre los riesgos de la inteligencia artificial y su capacidad de moldear nuestra atención y cómo entendemos la realidad. Son advertencias que vale considerar.
Pero la respuesta no puede ser la parálisis ni una regulación tan estricta que frene aquello que puede salvar vidas.
La inteligencia artificial ya opera en hospitales y laboratorios, incluso en el teléfono que llevamos en el bolsillo. Pienso en un algoritmo capaz de leer una radiografía con precisión de especialista en una posta rural donde ese profesional tal vez nunca llegaría a tiempo. También en sistemas que anticipan brotes epidemiológicos y tratamientos para cada paciente. No es ciencia ficción: ya funciona en sistemas de salud del mundo, y ojalá Chile no llegue tarde.
Además, la inteligencia artificial nos regala tiempo. Al liberar a los equipos médicos de tareas administrativas, devuelve minutos al paciente y permite volver a mirar a los ojos y escuchar lo que hay detrás de un síntoma.
La clave no está en temerle a la tecnología, sino en hacernos cargo de ella con inteligencia: educando a la población, exigiendo estándares claros de seguridad y poniendo a las personas en el centro de cada decisión.
Paula Daza
Directora ejecutiva de CIPS UDD
Facultad de Gobierno UDD