Señor Director:
Celebro la carta que envían los alcaldes Bellolio y Vodanovic. Ciertamente, en los tiempos que corren, urge que como sociedad estemos a la altura de los importantes desafíos que vivimos y que tengamos la suficiente visión de largo plazo para intentar una adecuada discusión al respecto y una búsqueda conjunta de vías de solución.
Como rector de una institución en la que el diálogo está en el corazón de su quehacer —no como renuncia a las propias convicciones, sino como apertura a otras miradas que nos permiten comprender mejor la realidad y avanzar en la búsqueda de la verdad— no puedo sino aplaudir y hacer votos para que esta iniciativa sea respaldada por muchos, entre ellos, el Gobierno, que juega un rol central en ser parte de la discusión y en proponer y echar a andar proyectos de ley que puedan dar solución parcial a parte de estos problemas.
Adicionalmente, y aun cuando los alcaldes han señalado que los siete grandes problemas mencionados no agotan las urgencias de nuestro país, me gustaría sumar uno que considero fundamental: la educación. No solo porque es clave para la definición del país y de las generaciones que proyectamos para Chile, sino también porque atraviesa buena parte de los desafíos planteados. Existen varios asuntos en ese ámbito que no han sido zanjados y que están afectando negativamente a la educación parvularia y escolar, niveles que tienen un impacto social mayor que el de la educación superior.
La institución que represento —y estoy seguro de que muchas más— está disponible para aportar en la discusión y proposición de caminos de solución al menos para algunos de estos problemas. Es parte del rol que, como universidades, estamos llamadas a jugar.
Juan Eduardo Vargas D.
Rector Universidad Finis Terrae