Cuesta creer que hace apenas un año celebrábamos la inauguración del Claro Arena. Fue una noche de emoción y orgullo que coronó años de trabajo y dedicación de muchas personas. Pero también fue el comienzo de algo mucho más desafiante: demostrar que un estadio en Latinoamérica puede ser mucho más que el escenario donde se juega un partido de fútbol.
Doce meses después, aquel sueño ya no se mide solamente en la emoción de aquella primera noche. Se mide en actividad, en experiencias, en personas y también en resultados. Durante su primer año, Claro Arena recibió casi 600 mil asistentes y albergó 147 eventos: 37 deportivos, 8 conciertos, 75 corporativos y sociales y 21 tours. Es decir, tres de cada cuatro actividades realizadas en el recinto no fueron deportivas. Ese dato resume la apuesta que hicimos al concebir un recinto verdaderamente multipropósito, que tenga vida más allá de los días de partidos de la UC, y que además contribuya a generar actividad económica y empleos para nuestro país, como fue la creación de 77 mil puestos de trabajo directos e indirectos.
El desafío nunca fue solamente construir un estadio más grande. Era demostrar que Chile podía contar con infraestructura deportiva de primer nivel y, al mismo tiempo, desarrollar un modelo de gestión capaz de mantener un recinto activo durante todo el año. Un modelo que generara valor para Cruzados, para sus hinchas, para la comuna de Las Condes y para la ciudad de Santiago y, en una dimensión más amplia, para la industria del deporte y del entretenimiento en nuestro país.
Un estadio en el siglo XXI no puede depender exclusivamente de los días de partido de fútbol. Tiene que ser capaz de recibir conciertos, eventos corporativos y sociales, y nuevas experiencias para sus visitantes. Tiene que convertirse en una plataforma que conecte deporte, entretenimiento, negocios y comunidad.
También lo es entender que una infraestructura de esta magnitud tiene sentido solamente si está al servicio de un propósito mayor. Para Cruzados, ese propósito es Universidad Católica y su proyecto de desarrollo deportivo de largo plazo. El estadio en sí mismo no es el fin. Es una herramienta para que la UC pueda crecer en su proyecto futbolístico y ampliar su palmarés deportivo.
El desafío que tenemos por delante es hacer de Claro Arena un referente permanente de innovación, desarrollo deportivo y excelencia operacional, y demostrar que en Chile también es posible construir y gestionar estadios que sean verdaderas plataformas de encuentro, entretenimiento y desarrollo para todos.
Juan Pablo Pareja
Gerente general de Cruzados [i] [ii]