Señor Director:
La discusión sobre Becas Chile se ha concentrado en la participación de las humanidades y ciencias sociales. El problema de fondo, sin embargo, es otro: la calidad de la formación financiada y el retorno para el país.
Como ha señalado Sebastián Edwards, financiar estudios en el extranjero debiera justificarse por la excelencia del programa escogido. No basta la admisibilidad de una universidad; la exigencia debe estar en la calidad específica del programa.
La magnitud obliga a ser exigentes: Becas Chile adjudicó 12.589 becas y ejecutó $688 mil millones. Con una fracción de esos recursos se podría haber atraído durante años a profesores de excelencia para fortalecer liceos públicos emblemáticos, beneficiando a miles de alumnos. Ese es también el costo de oportunidad de una política pública.
No se trata de ciencias versus humanidades, sino de calidad, prioridades y buen uso de recursos escasos. La formación de capital humano avanzado debe juzgarse por el valor que genera para Chile.
Eduardo Escaffi