Las gélidas noches de La Plata y Buenos Aires, con vientos que aumentaban la bajísima sensación térmica, acompañaron a Universidad Católica y Coquimbo Unido en los partidos de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Dos empates 1-1 que ilusionan para los pleitos de vuelta ante Estudiantes de la Plata y Platense.
Tal como lo planteó Daniel Garnero en la rueda de prensa posterior a la igualdad, la intensidad y presión de los equipos argentinos se siente en el trámite. La UC lo vivió en la cancha de los ‘pincharratas', donde rara vez sus volantes recibieron perfilados o con espacio para girar. Dos adversarios encimaron siempre a los mediocampistas cruzados y los delanteros locales apretaron a los defensores visitantes para obligarlos al error.
El mérito de los franjeados fue que soportaron el impacto del gol de Tobio Burgos (3') y se acomodaron cuando el rival, con sus cuatro Copas Libertadores en la vitrina, quiso liquidar. Lo tuvo Fabricio Pérez en los 50', pero desvió. La salida de Tiago Palacios, un zurdo encarador, facilitó la tarea. El impecable arbitraje del brasileño Rafael Claus intentó otorgar ritmo, pero por distintas circunstancias el cotejo fue trabado.
Con muchas bajas sensibles, sobre todo la de Clemente Montes, Universidad Católica tuvo dificultades para asomarse por la portería de Fernando Muslera. La necesidad obligó al sacrificio. Justo Giani fue un volante abierto por la derecha para detener las subidas del lateral Gastón Benedetti. Sobre el final, cuando Garnero movió el tablero para escoltar a Fernando Zampedri, el ex-Aldosivi pasó al ataque, mientras que Jimmy Martínez nunca dejó de encimar a Ezequiel Piovi en la salida de Estudiantes.
Zampedri no agota su leyenda. Un derechazo, que se desvío en Santiago Núñez, empató la jornada y alegró a los hinchas de la franja que estaban justo en la diagonal del “Toro”, quien fue a entregarles su obra.
No estará el artillero en el “Claro Arena” mañana, al igual que Cristian Cuevas, por acumular tres amarillas. No tiene reemplazo el nacido en Chajarí y las opciones ofensivas no son amplias. Quizás es la hora de Giani y Matías Palavecino, con el zurdo actuando en la mediapuntada, su posición natural.
Coquimbo no traicionó su libreto. Dinámico y batallador, el conjunto de Hernán Caputto cerró los espacios a Platense, que tuvo en la zurda de Franco Zapiola su principal argumento. El gol de Luciano Giménez, luego de un centro de Juan Saborido, encontró la pasividad del zaguero central Elvis Hernández y la sorpresa del meta Diego Sánchez.
El “Mono”, como en tantas ocasiones en esta historia pirata que no quiere terminar, salvó la derrota y quizás la eliminación, al detener el penal ejecutado por Guido Mainero y luego la irrupción del uruguayo Nicolás “Diente” López. Coquimbo casi empata en la jugada siguiente, con un zurdazo de Salvador Cordero. El empujón anímico no se detuvo. Guido Vadalá puso el 1-1 en los 90+4 con un derechazo bajo, después de un preciso pase de Cristián Zavala. En la espalda del arco de Sánchez estallaron los casi dos mil coquimbanos que inundaron la tribuna visitante de “Vicente López”.
Balance alentador, en noches invernales junto al Río de la Plata. Las revanchas serán con dientes apretados y la esperanza a tope.