Señor Director:
En la sección Polígrafo, de Reportajes de “El Mercurio”, se señala que la exembajadora Manahi Pakarati aseguró, aludiendo a su caso, “que es primera vez en democracia que es removido un embajador de carrera”.
Como se indica en el artículo, tal afirmación carece de veracidad por cuanto varios embajadores de carrera han sido removidos de sus cargos en distintas administraciones.
En relación con mi caso, al que se alude en la referida sección, debo precisar que mi exoneración del servicio exterior en 2024 no ocurrió como consecuencia del sumario administrativo que se realizó luego de falsas denuncias de supuesto maltrato laboral mientras era embajador en Francia. Es más, concluido el proceso administrativo, las autoridades de la Cancillería de entonces me plantearon asumir las embajadas en Guatemala o República Dominicana, lo que desestimé por razones familiares, solicitando ser asignado en Santiago. Paradójicamente, una semana después y por razones que desconozco, el expresidente Gabriel Boric me solicitó la renuncia al servicio exterior, invocando la pérdida de confianza.
Actualmente y luego de una resolución de la Contraloría General de la República, el sumario se encuentra en proceso de revisión y sin sanción por invalidación administrativa, a la espera de su definición por parte de la autoridad pertinente, esto es, el Presidente de la República.
José Miguel Capdevila
Embajador (r)