Señor Director:
A propósito de la carta de Joaquín Montero, en la que plantea su preocupación por la acogida de los niños en misa, quisiera compartir una experiencia que demuestra que sí es posible hacer de la celebración dominical un espacio donde los niños sean protagonistas y se sientan plenamente acogidos.
En la parroquia Nuestra Señora del Rosario, en Las Condes, celebramos todos los domingos, a las 10:00, una misa especial para los niños y sus familias. La asistencia es muy numerosa y, lo más importante, los niños participan activamente en la celebración.
Ellos leen las lecturas, pasan la colecta, suben al altar para rezar juntos el Padre Nuestro y participan con entusiasmo en los cantos y, al momento de la comunión, quienes todavía no han recibido este sacramento reciben una bendición.
Es una experiencia muy hermosa y junto con ellos llegan muchos padres jóvenes, que así viven su fe en familia.
Sería bueno que muchas otras parroquias se animaran a hacer experiencias semejantes. Debemos crear espacios en los que los niños puedan participar, aprender y descubrir que tienen un lugar importante en la Iglesia.
Los niños no son una molestia en la misa. Son parte viva de la Iglesia y de su futuro, y pueden enseñarnos también a los adultos a celebrar la fe con entusiasmo y alegría.
Mario Solari Martini