Señor Director:
La principal virtud de la invariabilidad tributaria no es reducir impuestos, sino disminuir el riesgo con que se evalúan los proyectos. Menor riesgo implica una menor tasa de descuento, mayor valor presente de los flujos y, en consecuencia, más proyectos viables. Eso se traduce en mayor inversión, crecimiento, empleo y salarios reales.
Por ello, la invariabilidad debiera estar disponible para todos los proyectos, grandes y pequeños. Entendida correctamente, no impide beneficiarse de futuras rebajas tributarias, pero sí protege frente a eventuales alzas.
En los últimos 50 años se han registrado al menos doce reformas o cambios tributarios relevantes, ocho de ellos desde 2010. En paralelo, la tasa de Primera Categoría para grandes empresas no ha disminuido desde 1977; por el contrario, ha subido de 10% a 27%.
La invariabilidad no es un privilegio, sino una condición básica para recuperar la confianza e incentivar la inversión en Chile.
Jorge Claro Mimica
Ingeniero civil y comercial