Señor Director:
El pasado viernes, un artículo recogió los dichos de Patricio Pinto, director de Asuntos Externos de Kinross Chile, donde atribuyó a un funcionario las exigencias técnicas sobre la chinchilla, que primero formuló la Seremi de Medio Ambiente y luego el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) para el proyecto “Lobo Marte”. Sin embargo, no explica que la especie, además de estar clasificada en peligro crítico de extinción, es un Monumento Natural, lo que obliga a cualquier evaluador (independientemente del servicio) a exigir tales antecedentes.
Las evaluaciones ambientales no son réditos personales, son frutos del trabajo institucional, que pasan por múltiples revisiones técnicas y jerárquicas. Que dos evaluaciones distintas coincidan no es arbitrariedad, sino lo esperable de un sistema técnico coherente.
Si Kinross considera infundado el pronunciamiento, el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) ofrece vías para impugnarlo en su mérito. Cuestionar por la prensa a un funcionario público que solo hace su trabajo ajustándose a la ley no fortalece la predictibilidad que la industria dice buscar.
Felipe Castro Cienfuegos
Presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (Anfusbap)