Señor Director:
Es propio de los actores, gracias al cine y la televisión, pretender ser referentes sociales y políticos, cuestión que buscan en menor medida los deportistas, en especial los futbolistas.
Si bien la gracia de los actores es recitar un libreto y la de los futbolistas, chutear una pelota, el encantamiento que producen en ciertos sectores de la sociedad es de tal magnitud que se les atribuyen cualidades que exceden su performance artística o deportiva, más aún en tiempos viralizados.
En los actores las causas ambientalistas, desde la cruzada de la Bardot contra el uso de pieles de animales en la moda, son las preferidas.
Uno de los últimos ejemplos de ello es la lucha de Leonardo DiCaprio por salvar la ranita del Pehuenche. El actor subió a su Instagram un llamado denunciando que el hábitat de la ranita está en riesgo a raíz del proyecto Interconexión eléctrica Los Cóndores-Río Diamante en Alto Maule, el mismo día en que el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) debía discutir el proyecto, sesión que se suspendió.
No faltará quien dirá que ese bello y telegénico rostro de DiCaprio oculta un sapo embrujado.
Héctor Martínez Díaz