Señor Director:
Interesante columna la de Otto Dörr (lunes) en relación con los peligros que constituyen para una sociedad la destrucción y la fealdad, cada vez más en boga en las calles y monumentos de nuestro país. Y no solo como actitudes o descuidos, sino más bien como algo digno de imitar.
Este tema, precisamente por su importancia, no ha escapado a ser analizado por importantes pensadores a través del tiempo.
Así, Tomás de Aquino —considerado como el más sabio de los santos, y el más santo de los sabios—, ya en el siglo XIII escribió sobre los conceptos de la belleza, relacionada con el bien y la verdad, ocupando un lugar preponderante en sus obras. En una relación de especial preocupación en el pensamiento del cristianismo ya en el Medioevo.
Tanto es así que cuando el hombre confunde el bien con el mal, la verdad con la mentira y la belleza con la fealdad, pierde el norte de su vida.
Sergio García Valdés
Abogado