Señor Director:
Es importante analizar el proyecto de ley “Escucha su Corazón”, que establece que los médicos deben exigir a las mujeres escuchar los latidos fetales antes de llevar a cabo un aborto legalmente aprobado a la luz de las causales detalladas en la Ley 21.030 que entró en vigencia el 23 de septiembre del 2017.
Esta regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales: peligro para la vida de la mujer, embrión o feto que presente una patología incompatible con la vida fuera del útero, y embarazo resultado de violación. Estas tres causas deben ser respaldadas por diagnósticos médicos que certifiquen las dos primeras causales, y en el caso de la violación, por un equipo de salud que debe confirmar la admisibilidad del relato y tiene la obligación legal de denunciar el hecho al Ministerio Público.
La voluntad de la mujer es el centro de esta legislación, pues cada una decide si solicita o no que se le practique un aborto legalmente permitido. Además tanto durante su proceso de discernimiento como en el período posterior a la interrupción del embarazo, o después del parto, si decidió continuar con el embarazo, se ofrecen acciones de acogida y de apoyo biopsicosocial, pues reconoce la vulnerabilidad emocional de cada mujer frente a la interrupción o continuación del embarazo que arriesga su vida o resulta en inviabilidad del recién nacido. La vulnerabilidad de la mujer y el estado emocional producido por esta situación son los hechos centrales en esta materia.
La inmensa mayoría de las mujeres que se encuentran enfrentadas a esta difícil decisión habrían seguido adelante con su embarazo si el feto fuese viable, si su vida no estuviese en peligro, o si la concepción fuese resultado de un acto de amor y no de un crimen, una violación. Ellas saben que se le está quitando la vida a un inocente, pero es la de ella la que está en juego, o el sufrimiento de un embarazo sin sentido, pues el feto es inviable, o evitando una relación madre-hijo muy difícil en el caso de una violación, como tan bien lo expuso la señora Amaya Forch en reciente carta a este diario.
Agregar a estas tragedias el sufrimiento de escuchar el latido fetal del ser al que por fuerzas mayores se le interrumpirá la vida, dando el mensaje encubierto de que son “asesinas”, es crueldad innecesaria, ya que en condiciones normales no habrían abortado. Además transforman al médico, quien está en una posición superior a la de la madre y además niega el procedimiento si ella no acepta escuchar los latidos, en un agente potencialmente generador de problemas emocionales.
Por todo lo señalado, quienes firmamos esta carta solicitamos que este proyecto de ley sea retirado en esta etapa.
Dra. Gloria Valdés;
Dr. Emilio Roessler;
Dra. Ma. Eugenia Pinto C.;
Dr. Juan Pablo Beca;
Dr. Rodolfo Armas M.
(Esta carta la suscriben otros 21 profesores de Medicina)