Señor Director:
Escuchando opiniones en los medios y leyendo encuestas recientes, a raíz de catástrofes naturales que impactan al país, los juicios vertidos centran hoy sus evaluaciones con un foco: las respuestas de agencias gubernamentales, las de gobernadores y alcaldes. Creo que esos juicios generan sesgos que no deben obviarse.
El primero surge a simple vista: los episodios de este “Super-Niño” no están terminados; es probable que la naturaleza sorprenda con episodios extra.
Un segundo aspecto y consejo: cuando esta clase de fenómenos naturales se repiten —con incidencia variable— conviene usar también un patrón de comparación histórico. Ello, previo a emitir juicios de tono “definitivo” sobre el presente.
Sería positivo que los estudios contrasten la efectividad de las respuestas, comparando e ilustrando con los episodios históricos de alto impacto.
Ejemplos: los terremotos de 1960, 1985, 2010 (maremoto y terremoto), incendios forestales masivos en zona macro centro sur, etcétera.
Como el fuerte evento del presente posee aún capítulos pendientes, considero que a esta fecha no es objetivo sacar una evaluación concluyente.
Eso no implica soslayar el juicio relevante cuando el fenómeno del “Super-Niño” haya decantado.
Eduardo Aninat Ureta
Profesor