Señor Director:
Me sorprendió la categórica afirmación “el Estado tiene el deber de apoyar la actividad de las empresas”, en el punto 168 de la carta Magnifica humanitas del Papa León XIV, orientada a crear condiciones favorables al empleo en los tiempos actuales y en los que se avecinan por el uso de la inteligencia artificial. Y luego agrega: “se necesita creatividad política a favor del empleo”.
No recuerdo otra intervención tan clara de una autoridad religiosa en esta materia. Se basa en la probada convicción de que, por lejos, la empresa es el principal empleador de la sociedad.
El llamado no es solo al Estado ni a los católicos, es universal: a empresarios, gobernantes, jueces y políticos de todos los colores; pero también a las instituciones académicas, a funcionarios encargados de facilitar la iniciativa privada, a representantes de los trabajadores y a quienes defienden el medio ambiente.
Como lo reconoce el propio texto, “el trabajo sigue siendo una dimensión fundamental de la experiencia humana”, no solo un medio de subsistencia, sino también un espacio de realización personal y seguridad familiar.
Sin duda que el Estado, a través de sus decisiones y políticas, es el principal destinatario de este mensaje, pero caería en el vacío si no hay suficientes empresarios que presenten proyectos y coincidan en la gravedad del desempleo.
Quien dice ser o quiere ser empresario o emprendedor, más allá de la eficiencia y la legítima rentabilidad de su proyecto, no puede perder de vista que, al menos en parte, debe desarrollar su actividad en función del empleo digno que otorga o puede otorgar, apoyando con su iniciativa la estabilidad, la tranquilidad y el progreso de la sociedad.
En nuestro país, con una tasa de desempleo cercana al 10%, especialmente mayor y cruel para jóvenes, mujeres y jefes de hogar, con la consecuencia que ello conlleva y con el hecho de que la inteligencia artificial recién comienza a aplicarse, el desempleo puede elevarse a cifras aún mayores, arriesgando una crisis de insospechadas proporciones.
Por tanto, es urgente acoger el llamado del Papa, revirtiendo las obstrucciones ideológicas, políticas o administrativas que frenan el desarrollo de iniciativas que pueden aumentar el empleo, con todo el impacto positivo que este genera.
José Antonio Guzmán M.
Expresidente de la CPC