Señor Director:
El 19 de julio pasado aparece un reportaje relativo a un proyecto de ley que presentarían algunos parlamentarios para permitir la importación de automóviles eléctricos usados, incluyendo los híbridos enchufables y de rango extendido. El secretario general de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC) destacó que eso presenta el riesgo de que enfrentemos “algún tipo de guerra comercial con los países con los que hemos suscrito tratados para la llegada de automóviles nuevos, importados sin arancel”.
Los tratados comerciales, así como las normas de la Organización Mundial de Comercio, abarcan productos nuevos y usados. Como regla general, la liberalización del comercio de vehículos pactada en los tratados incluye los usados. Para mantener la prohibición, la importación de vehículos usados en Chile ha debido negociar una excepción a las normas sobre trato nacional y sobre restricciones a las importaciones en esos acuerdos. En consecuencia, este proyecto de ley no presenta ningún problema bajo los tratados de libre comercio. Por el contrario, las contrapartes seguramente aplaudirán que Chile reduzca el alcance de la excepción.
En cuanto a la posibilidad de que importemos vehículos chatarra y que atenten contra la seguridad vial y de los ocupantes, ello puede resolverse mediante la exigencia de que antes de su embarque los automóviles sean certificados por entidades reconocidas de que cumplen con los mismos estándares que se emplean en las revisiones técnicas en nuestro país.
Esta es una buena iniciativa que contribuye a reducir los costos de la transición energética.
Alejandro Jara P.
Abogado, exembajador ante OMC
Ex director general adjunto de la OMC