Señor Director:
En días recientes falleció un hombre en situación de calle producto del frío en Quilicura. Paralelamente, un grupo de parlamentarios oficialistas presentó un proyecto de ley destinado a convertir en delito el hecho de vivir en la calle.
Son dos caras de una misma realidad que nos interpela como sociedad.
Sabemos que la presencia de los llamados “rucos” y las externalidades que generan afectan la convivencia y, en algunos casos, pueden representar riesgos para la seguridad. Sin embargo, este fenómeno debe comprenderse en toda su complejidad, sin perder de vista que hablamos de personas que requieren ser tratadas y entendidas como tales.
En la situación de calle conviven múltiples realidades: migrantes en tránsito, personas con trastornos de salud mental, casos severos de consumo problemático de alcohol y otras drogas, personas con patologías duales (un grupo especialmente difícil de intervenir) y también quienes han sido captados por redes delictuales. Pretender enfrentar una realidad tan diversa exclusivamente desde la penalización no solo es insuficiente, sino también equivocado.
El Estado ha mostrado escasas herramientas para abordar este fenómeno de manera integral y las propuestas que hoy se discuten no parecen ofrecer soluciones de fondo. Se trata de una realidad de origen social, con consecuencias en materia de seguridad, que exige políticas firmes, responsables y diferenciadas, capaces de responder a las distintas realidades y de ofrecer caminos efectivos de protección, recuperación e integración.
Felipe Muñoz Vallejos
Alcalde de Estación Central
José Yuraszeck Krebs, S.J.
Capellán General Hogar de Cristo