Señor Director:
Agradezco la carta del director del SII y el desarrollo de un portal que ordene información y explique el cálculo de un tributo que la ciudadanía percibe como arbitrario y opaco. Aun así, me gustaría sumar desafíos que exceden a la pedagogía y que podrían reforzar su legitimidad.
Primero, cuesta explicar que un vecino de San Miguel o Macul pague contribuciones mientras otro de su misma cuadra no, lo que es fruto de un sistema con cálculos poco certeros y con múltiples exenciones que erosionan su base.
Segundo, la relación entre avalúo fiscal y precio de venta es dispersa, y aunque la mediana ronde el 50%, hay un porcentaje no menor de casos donde esta cifra está bajo el 20% y sobre el 100%. Es decir, el cálculo no refleja la realidad del mercado.
Tercero, menos del 25% de los hogares lo paga, proporción que caería aún más si se aprueba el beneficio al adulto mayor, siendo difícil llamarlo impuesto territorial y acercándolo más a un gravamen patrimonial.
Finalmente, invito al SII a liberar la georreferenciación de las propiedades, como se ofreció a empresas en una consulta al mercado en 2025. Ello permitiría que más investigadores estudiemos esta materia, tal y como ocurre en otras latitudes.
Estas situaciones exceden el alcance del portal, pero también alimentan la percepción de arbitrariedad, aunque el cálculo se rija por reglas definidas —las que vale la pena revisar, sobre todo pensando que la ciencia de datos permite estimaciones más certeras.
Ignacio Aravena
Fellow LSE