Que quede claro: el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) ha realizado un aporte fundamental al debate económico de los últimos años. Es una institución que hay que apreciar y cuidar. Por lo mismo, sería nefasta su adulación incondicional.
¿Cuál es el mandato del CFA? En lo esencial, evaluar y monitorear el cumplimiento de las reglas fiscales y manifestarse frente a desviaciones. Y como Chile tiene una regla dual, esto implica ocuparse del Balance Estructural y del nivel prudente de deuda pública (hoy en 45% del PIB). Respecto del balance, el CFA ha realizado un gran trabajo. Respecto de la deuda, las cosas podrían haberse hecho algo mejor. Me explico.
Partamos con las malas noticias del último Informe de Finanzas Públicas (IFP 1T26) de la Dipres (25 de mayo de 2026): sin ajustes significativos, la deuda superará el umbral de prudencia en el 2028 y seguirá subiendo a partir de ahí. ¡Otra desviación! ¿Y dónde quedó eso de que la deuda “se frena por primera vez en casi dos décadas” del IFP de pocos meses atrás (IFP 4T25, el último de la administración anterior)? Para muchos, fue una sorpresa total.
La verdad es que tanta sorpresa no fue. Ya en febrero del 2024, el FMI alertó de que la deuda de Chile “podría superar el techo prudente el 2027” y el balde de agua fría no terminó allí. Durante el 2025, el organismo insistió en que la deuda estaba “en riesgo de superar” el techo (febrero) y que esta se estabilizaría justo bajo el 45% solo con esfuerzos fiscales monumentales (agosto).
¿Y el CFA? Su primera alarma potente fue el 13 de mayo del 2025, cuando planteó un “punto de inflexión”, en parte, por la cercanía de la deuda al nivel prudente. Sin embargo, en marzo del 2026 reprodujo el 41,7% de cierre del 2025 (informe del día 4) y el peak de 43,6% en el 2029 (informe del 26) del IFP 4T25. Es decir, adoptó la senda subestimada que el mismo CFA había cuestionado meses atrás. Plop.
Así llegamos a mayo del 2026. Si bien el IFP 1T26 se publica el 25 del mes, el CFA conoce sus cifras con días de anticipación. Por otra parte, el análisis de seis meses de sus actas no sugiere una gran preocupación por el nivel de prudencia, hasta que en la del 19 de mayo se acuerda “solicitar trimestralmente a Dipres las proyecciones de deuda”. La pregunta es inevitable: si el CFA ya había detectado entre el tercer y cuarto IFP del 2025 que el déficit se disparaba, ¿por qué esperar hasta mayo para preguntar por la deuda?
Para los nerds económicos que han seguido la historia, cierro con el último informe del CFA (22 de junio). Allí se analiza el cambio en la trayectoria de la deuda (anexo E) y se ofrece como escenario base que Chile superará el límite de prudencia en pocos años. Buena cosa, pero quizás el órgano de verificación independiente llegó a la conclusión correcta por la vía equivocada: porque el auditado, la Dipres, se autocorrigió.
No son fieles del CFA quienes elogian todas sus acciones, sino quienes alertan de sus posibles fallas. La institución vale demasiado como para solo adularla.