Señor Director:
Los que suscribimos la presente vemos con preocupación cómo se reedita un clima de conflicto que lamentablemente nos ha acompañado durante los últimos mandatos.
Críticas desmedidas, una permanente dinámica de acusaciones y descalificaciones, vuelven a ocupar el centro de nuestro debate democrático, debilitando la capacidad de encontrar soluciones a los problemas que afectan a los ciudadanos.
Las posiciones más extremas y las lógicas de confrontación intentan nuevamente imponerse en el debate público, empujando al país hacia un escenario de división, inmovilismo y, en definitiva, estancamiento.
Chile necesita recuperar la capacidad de construir acuerdos, fortalecer sus instituciones y volver a poner en el centro las urgencias de las personas. La ciudadanía espera de sus representantes responsabilidad, diálogo y disposición a avanzar en soluciones concretas por sobre las disputas políticas permanentes.
En este contexto, resalta el esfuerzo transversal de varios senadores y diputados que, a contracorriente, intentan cambiar el curso de los hechos y devolverle al país estabilidad y sentido de propósito. Nos parece que el gesto de presentar una reforma constitucional que establezca mayores requisitos para la procedencia de las acusaciones constitucionales contra autoridades políticas constituye una señal correcta y esperanzadora.
Asimismo, la decisión de algunos parlamentarios oficialistas, liderados por el diputado Diego Schalper, de sobreponerse a la reedición de un nuevo ciclo de acusaciones constitucionales cruzadas, permite aspirar a un cambio de rumbo: dejar atrás la lógica del enfrentamiento permanente y concentrarnos en sacar adelante las agendas económicas y sociales que Chile necesita con urgencia.
Mariana Aylwin; Fernando Bustamante;
Isidro Solís; Álvaro Briones;
Matías de la Fuente; Gonzalo Rojas-May;
Óscar Guillermo Garretón; Zarko Luksic;
Sergio Solís; Jaime Abedrapo
Pedro García