Señor Director:
Hay algo insólito en la carta de Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores: para defender las marchas y atacar a sus críticos, cita a Ortega y Gasset —quien advirtió del “hombre masa” que “impone su barbarie íntima y su vulgar opinión con violencia”— y a Habermas —para quien una opinión jamás se legitima por la presión de la multitud.
Pero los chilenos no olvidamos las imágenes del estallido: la violencia callejera, los comercios destruidos, el miedo instalado en la vida cotidiana. Tampoco olvidamos la prepotencia de quienes convirtieron ese pánico en una narrativa heroica que solo a ellos engrandecía, descalificando como cómplices del poder a quienes se atrevían a disentir.
Que hoy Mario Aguilar recurra justamente a estos filósofos para responder a quienes critican la continuidad de las marchas es un despropósito.
Magdalena Price Elton