Señor Director:
Ya es hora de que las Naciones Unidas hagan una autocrítica por su actuación en Haití.
Desde 2004, la ONU ha desplegado sucesivas misiones con la promesa de estabilizar el país, fortalecer sus instituciones y garantizar mejores condiciones de seguridad. Sin embargo, la realidad actual de ese país demuestra con crudeza que esos objetivos no solo no se alcanzaron, sino que Haití enfrenta hoy un colapso institucional sin precedentes, niveles de extrema pobreza y una violencia desbordada. Gran parte del territorio se encuentra bajo el control de bandas criminales que han sumido al país en una crisis humanitaria y de gobernabilidad.
En momentos en que distintos candidatos y candidatas recorren el mundo en campaña para ocupar la Secretaría General de la ONU —varios de ellos con destacadas trayectorias dentro del propio organismo— sería pertinente que se pronunciaran sobre este evidente fracaso. En el caso de la candidata Bachelet, ello resulta aún más relevante, considerando su participación y responsabilidad política durante el período en que miles de haitianos emigraron hacia nuestro país mientras ella ejercía la Presidencia.
Sobre Haití, Michelle Bachelet tiene conocimiento de primera mano. Sería valioso conocer su evaluación respecto del papel desempeñado por la ONU y de las lecciones que deja una intervención internacional cuyos resultados están hoy a la vista.
Carlos Bombal Otaegui