Un mensaje de neutralidad respecto del futuro de la tasa de política monetaria es el que entregó el Banco Central en su último informe. Si hasta hace poco la preocupación manifestada por el banco estaba centrada en el aumento de la inflación causado por el mayor precio de las bencinas, la debilidad de la demanda doméstica y la caída en el precio del crudo en las últimas jornadas anticipan un escenario inflacionario más equilibrado. En este contexto, la posibilidad de un alza en la tasa de interés ha disminuido y, en cambio, aunque el Banco Central es cauteloso al respecto, aparece en el horizonte el espacio para una disminución de la tasa rectora.
La razón de fondo para ello no solo dice relación con la menor perspectiva para la inflación, sino también con la debilidad de las cifras macroeconómicas. En efecto, las proyecciones de crecimiento para este año se han corregido a la baja de manera importante, y junto con ello se prevé un menor dinamismo de la inversión y del consumo. Aunque las perspectivas para 2027 se corrigen algo al alza, lo cierto es que la evidencia hasta ahora muestra una economía más fría de lo anticipado. Así, junto con una inflación en retroceso, el espacio para una baja en la tasa de política monetaria (TPM) aparece con más claridad, especialmente al considerar que su nivel actual está en la parte alta de las estimaciones neutrales. Un nivel más cercano a 4% —rango inferior para la tasa neutral— podría acomodar de mejor manera los riesgos para la inflación de mediano plazo.
Ahora bien, bajar la tasa más allá de ese nivel —y llevarla a un terreno abiertamente expansivo— solo se justificaría a partir de un escenario donde la actividad y la demanda interna pierdan aún más dinamismo, y en que la gradual recuperación del escenario base del IPoM no se materialice. En la medida en que la incertidumbre en la economía global se siga disipando, que la inversión en minería retome fuerza y que el proyecto de Reconstrucción Nacional se apruebe, parecerían estar dadas las condiciones para que la reactivación se concrete, aunque solo el paso de los trimestres dará luces sobre esa recuperación de la economía. Por ahora, una baja acotada de la TPM podría ser necesaria.