Señor Director:
Desde el punto de vista escolar, docente, educativo y pedagógico, sancionar las incivilidades sería un gran avance para evitar la espiral de violencia escolar.
Sería un antecedente preventivo.
Desde el punto de vista de educación del carácter, sancionar una incivilidad sería como levantar la voz ante la falta de cortesía. Aunque este tipo de normas están solo en el quinto estadio de desarrollo moral de Kohlberg, es decir, casi menos que las costumbres vigentes, su observación beneficia a todos.
Las faltas de cortesía o las incivilidades no le duelen al infractor. Tampoco le dolería cumplir. Ese es el punto.
Jaime R. Salazar
Académico Depto. Educación, U. de Santiago