Señor Director:
Todo debate técnico resulta enriquecedor, pero, a propósito del intercambio de opiniones con Harald Beyer sobre capacitación laboral, llega un punto en que la discusión debe enfrentarse con la realidad: esa que tiene rostro, nombre y una historia como la de Ingrid.
Creció siendo víctima de violencia. Quedó embarazada muy joven y, sin estudios superiores, sufrió violencia económica, psicológica y física por parte de su pareja. Sin herramientas para acceder a un trabajo, no veía una salida.
Esa historia, que es aún más dramática cuando uno la tiene frente a sí, dio un giro radical cuando llegó a Soymás. El apoyo psicosocial le permitió transitar sus traumas y recuperar la confianza en sí misma. En los talleres encontró una red de mujeres con experiencias similares, aprendió un oficio y desarrolló habilidades para insertarse en el mundo laboral.
Hoy tiene un empleo formal, ha participado en pasantías internacionales, cuenta con vivienda propia y proyecta continuar su desarrollo profesional fuera de Chile. Sueña con un gran futuro junto a su hija. Con mucha satisfacción, podemos decir que es una historia de éxito que se suma a la de 1.400 mujeres que han pasado por el programa y que también han transformado sus vidas.
Hoy, Soymás está trabajando para que, a fin de año, otras 500 madres jóvenes de contextos vulnerables puedan seguir el camino de Ingrid.
Pero no es suficiente. En un país con un desempleo femenino de dos dígitos, ya tenemos cientos de madres que están esperando un cupo porque saben que es una oportunidad de cambio real.
Por eso resulta apresurado cuestionar o reducir este tipo de programas sin antes evaluar rigurosamente sus resultados o proponer alternativas equivalentes. Las puertas de Soymás están abiertas para quienes quieran conocer cómo mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad logran convertirse en una Ingrid más.
Bárbara Etcheberry Araos
Directora ejecutiva Fundacion Soymás