Han transcurrido ocho meses desde que asumí como embajador del Japón en Chile, mi primera misión en un país de América Latina. Casi al mismo tiempo, en octubre de 2025, por primera vez en la historia de Japón una mujer asumió como Primera Ministra.
Desde entonces, la primera ministra Sanae Takaichi ha desarrollado una diplomacia proactiva, para un Japón que florezca en el centro del mundo, forjando relaciones de confianza con homólogos de numerosos países.
Paralelamente, la situación internacional se vuelve cada vez más impredecible. Se puede decir que el entorno diplomático y de seguridad que rodea a Japón está en la situación más compleja desde la posguerra y la incertidumbre aumenta en los asuntos internacionales y en la economía mundial.
Japón ha promovido una cooperación cercana, forjando relaciones de amistad y confianza con los países de América Latina, compartiendo una visión diplomática clara y acumulando resultados concretos de cooperación.
Considero que los inmigrantes de origen japonés, que a pesar de las dificultades han valorado sus raíces, han contribuido demostrando valores y una mentalidad propios de Japón, como diligencia, sinceridad, disciplina y respeto, aportando a esta confianza y amistad.
En este contexto, Chile y Japón han forjado una fraterna amistad que en 2027 cumplirá 130 años. Para Chile, Japón es el país asiático con el que tiene la relación de amistad más antigua, y mantenemos excelentes lazos basados en el entendimiento y confianza mutuos, como “socios estratégicos” compartiendo valores básicos.
Japón es uno de los principales socios comerciales de Chile, con el primer lugar entre los países asiáticos con inversión directa en Chile (fines de 2024), con aproximadamente 70% del total de la inversión directa de Asia. Chile, a su vez, es importante proveedor de minerales para Japón y tiene fundamental relevancia en seguridad económica, incluida la fortificación de la cadena de suministro. Hemos ampliado y profundizado las relaciones comerciales y de inversiones entre ambos países con el Acuerdo de Asociación Económica Estratégica (EPA) y el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP).
Chile y Japón, naciones democráticas maduras, son socios capaces de construir una relación complementaria, en la que pueden compartir prosperidad y desarrollo.
En el actual contexto internacional, Chile y Japón pueden contribuir conjuntamente a la sociedad internacional como actores principales y vecinos a través del Pacífico. El importante papel que pueden desempeñar merece toda nuestra atención.
Aquí, quisiera destacar la importancia de la propuesta japonesa para el “FOIP: Indo-Pacífico Libre y Abierto (Free and Open Indo-Pacific)”, planteada en 2016 por el ex Primer Ministro Shinzo Abe, y revitalizada con la propuesta de la Primera Ministra Sanae Takaichi para un “FOIP evolucionado”.
Esta visión diplomática tiene como objetivo la paz y la prosperidad de toda la región, mediante el fortalecimiento de un orden internacional basado en valores y normas universales como “Estado de derecho”, “libertad de navegación” y “libre comercio” en la vasta zona que conecta el Pacífico y el océano Índico, y ha sido compartida por numerosos países, como Japón, Estados Unidos, Australia e India (el denominado “Quad”), y por países de Europa y de ASEAN, avanzando proyectos concretos con dicha visión de fortalecimiento y prosperidad.
Para construir en esta región un orden internacional basado en la “libertad”, “apertura”, “diversidad”, “inclusión” y “Estado de derecho”, es necesario hacer evolucionar la visión del FOIP, teniendo en cuenta los cambios de la época, como la acelerada innovación tecnológica, encabezada por la IA, el auge y el crecimiento económico del Sur Global, la aparición y aumento de los problemas sociales que ello conlleva, y la intensificación de la competencia geopolítica.
Japón considera a Chile como un país muy relevante del océano Pacífico y lo incluye como parte esencial del FOIP, para áreas prioritarias como la construcción de infraestructura económica para la era de la IA y los datos, incluido el fortalecimiento de la resiliencia de la cadena de suministro de energía y materiales críticos, donde podría pensarse en proyectos de redes totalmente fotónicas (APN) y financiación para empresa estatal de cobre, etcétera.
Japón valora enormemente el potencial de Chile y es consciente de que en un contexto internacional tan complejo, la colaboración y la cooperación con países afines, como lo es Chile, reviste importancia fundamental.
La colaboración bilateral para resolver los diversos retos a los que se enfrenta la comunidad internacional ofrece un amplio margen de contribución y, en consecuencia, ambos países obtendrán beneficios aún mayores para sus intereses nacionales.
El 130º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Chile y Japón, en 2027, será un nuevo paso para que Japón impulse una colaboración aún más estrecha con Chile.