Señor Director:
Las cifras hablan por sí solas.
1. Un CAE completamente obsoleto en su diseño ya tiene tasas de morosidad real del 72% y subiendo, gracias a las promesas espurias que hizo un candidato. El número total de morosos supera los 700 mil.
2. Se perdieron cuatro valiosos años persiguiendo un fantasmal FES que en la práctica empeoraba las cosas, a pesar de que el gobierno de Piñera (II) ya había propuesto un esquema mucho más sensato, en el cual los deudores nunca pagaban más del 10% de sus ingresos mensuales.
3. El gasto público en gratuidad supera los US$ 2.500 millones anuales y está creciendo. Si con esto se lograra la formación de un gran contingente de profesionales y técnicos adecuadamente preparados, provenientes de los primeros seis quintiles de ingreso, sería dinero muy bien gastado, pero...
4. ...un tercio de nuestros egresados de la educación superior, según la prueba PIAAC de la OCDE, no entiende lo que lee ni puede realizar operaciones aritméticas sencillas.
5. Solo un tercio de los egresados de educación superior logra titularse en los plazos previstos por su malla curricular, los cuales son de por sí mucho más largos que en otros países.
6. De cada diez estudiantes que se matriculan, cerca de ¡cuatro! abandonan sus estudios sin llegar a obtener el título.
El dispendio de recursos públicos, la pérdida de tiempo vital de las personas, y el impacto negativo en la productividad y el crecimiento económico, son simplemente monumentales. Es hora de que el Gobierno convoque a una comisión plural de especialistas para rediseñar integralmente la forma en que el país imparte la educación superior y sus mecanismos de financiamiento. Esto ya no admite más “parches curita”.
Mario Waissbluth