En circunstancias en que hoy se discute cómo impulsar el crecimiento y aumentar la productividad de la economía chilena, promover y defender la competencia en los mercados es una condición fundamental para lograr esos objetivos.
Durante los últimos años, la Fiscalía Nacional Económica (FNE) ha ampliado su ámbito de acción, demostrando la flexibilidad del marco institucional para adaptarse a nuevas realidades de mercado. Sin descuidar nuestra presencia en sectores que tradicionalmente han sido prioritarios, como alimentación, salud y transporte, hemos asumido el desafío de velar por la competencia en tres mercados decisivos para la vida de las personas y la economía del país: los digitales, la educación superior y los laborales.
La digitalización de la economía ha dado forma a mercados caracterizados por su dinamismo e innovación, y en ellos la FNE ha ejercido sus facultades proactivamente y con decisión, dando muestra clara de una aplicación efectiva de la ley.
En el mercado de las plataformas de delivery, actuamos para desbaratar un cartel internacional de reparto de mercados entre las matrices de Pedidos Ya y Glovo (2025) y para eliminar cláusulas de paridad de precios que impedían a los restaurantes determinar libremente sus precios en las plataformas Uber Eats, Pedidos Ya y Rappi (2023).
En el comercio electrónico, realizamos un estudio de mercado (2026) para comprender en profundidad su funcionamiento y, con un enfoque preventivo y de manera oportuna, abordar las preocupaciones que en otras jurisdicciones han surgido en este ámbito; el resultado ha sido satisfactorio, puesto que estamos ante un mercado que en Chile funciona competitivamente y que, por su relevancia, seguiremos monitoreando.
En educación superior evaluamos el funcionamiento competitivo del sector mediante un estudio de mercado (2026). En él, la FNE constató fallas que, entre otros aspectos, impiden que los estudiantes de pregrado puedan elegir su carrera e institución con la información necesaria y, a su vez, que las instituciones compitan vigorosamente por las preferencias de los estudiantes. El estudio contiene un hallazgo que es desolador: un 35% de los programas ofrecidos tiene retorno económico negativo —50% en el segmento técnico-profesional y 22% en el universitario.
Para hacer frente a este escenario, la FNE presentó un robusto paquete de recomendaciones al Ministerio de Educación, que podrá contribuir a que los esfuerzos presupuestarios de los estudiantes, de sus familias y del Estado rindan los frutos esperados, y a que la elección que realizan las personas al ingresar a la educación superior aumente sus posibilidades de encontrar empleo y que este se alinee con la carrera estudiada.
En los mercados laborales la competencia es determinante para promover la movilidad social y que los salarios sean competitivos y reflejen la productividad del trabajador. Por ello es que hemos desplegado un programa de promoción, que comenzó en 2023 cuando en el Día de la Competencia anunciamos que estos constituyen una de nuestras prioridades. Continuamos en 2025 y 2026 con un ciclo de charlas en sectores que, por su importancia para nuestra economía, demandan un foco mayor, tales como agrícola, construcción, financiero, salud y turismo, y en el que han participado tanto sindicatos como asociaciones gremiales. Y hace unos días lanzamos un material de promoción sobre buenas prácticas en la prevención de la colusión en mercados laborales, que está destinado principalmente a empresas, áreas de recursos humanos y ejecutivos involucrados en procesos de reclutamiento y selección.
Hemos sido claros: la FNE investigará y perseguirá conductas que en sí mismas son anticompetitivas, como las colusiones para fijar el monto de remuneraciones o para no disputarse trabajadores o ejecutivos, así como intercambios de información sensible que facilitan la colusión.
Tres tipos de mercados distintos, una misma convicción. Las agencias de competencia deben ser versátiles, pragmáticas, y capaces de adaptar oportunamente sus prioridades para abarcar mercados que son esenciales para la vida de las personas y el desarrollo del país. Eso es precisamente lo que hemos estado haciendo en la FNE, porque debemos actuar donde se define la confianza de la ciudadanía en la economía de mercado.