Ha quedado en evidencia que Codelco está en una deteriorada situación que se arrastra por años. Esto es particularmente grave hoy cuando Chile necesita crecientes recursos económicos para cumplir programas sociales comprometidos a futuro que no cuentan con financiamiento suficiente, como son las alzas de pensiones.
El actual gobierno procura corregir esto nombrando nuevos directores, presidente y ejecutivo máximo. Sostengo que no basta: también debe cambiarse la estructura del directorio, modos de designación y rol. El actual sistema de alta dirección establecido por la Ley 20.392 del 2010 no funcionó lo bien que esperaban sus autores. Esto en parte explica la existencia del mayor problema de la empresa hoy: los grandes atrasos y sobrecostos de los proyectos de inversión iniciados por la empresa que la condujeron a multiplicar su endeudamiento, sin lograr todavía los aumentos de producción planificados.
Se necesita alinear el poder del directorio con la magnitud de los desafíos de una empresa minera estatal como Codelco. Se necesita despolitizar los nombramientos y darle más poder real al directorio para orientar Codelco hacia su rentabilidad y una sostenibilidad autónoma de largo plazo. Hoy cada Presidente de la República nombra seis de los nueve directores (cuatro al asumir su cargo), por períodos de cuatro años que coinciden con los de gobierno, y por duraciones que no corresponden a los más largos plazos que toma lograr resultados en grandes faenas mineras.
Por estos motivos al menos, propongo un nuevo sistema de alta dirección de Codelco mucho más parecido al que tiene hoy el Banco Central (BC). Primero, compuesto de pocas personas, pero de muy alta reputación profesional y personal que necesiten cuidar. Sugiero solo cinco personas, como el BC; así serán más reconocidos y no se diluyen responsabilidades. Segundo, que el plazo de duración de cada director sea de diez años, igual al BC, muy superior al actual, y reeligiéndose cada dos años un director y no la mayoría con la entrada de cada nuevo gobierno. Como resultado de esto, cada Presidente de la República podrá nombrar solo 2 de los 5 directores en su período de cuatro años. Así despolitizamos más. Además, en cada momento del tiempo habrá tres directores que llevan al menos seis años en el cargo. Un directorio así tendría mucha más autoridad real que el actual.
Tercero, cada director de Codelco debería ser elegido no solo por el Presidente de la República (normalmente a propuesta de Hacienda), con ratificación del Senado y algunos de ellos seleccionados como candidatos por la agencia de alta dirección pública. Los candidatos debieran provenir de un comité de búsqueda del directorio a partir de propuestas de una empresa de head hunting de reconocida competencia, como lo hacen casi todas las grandes mineras del mundo. Podría eventualmente mantenerse un derecho especial a elegir un director por parte de los trabajadores, pero entre los candidatos propuestos por el Comité de búsqueda.
Finalmente, en la ley que establezca este nuevo sistema de alta dirección, debieran establecerse los principales indicadores de desempeño a alcanzarse por el Directorio. El principal debiera ser la Tasa de Rentabilidad sobre Activos (ROA) durante cierto período, especialmente pertinente hoy con la necesidad de financiar la PGU y otros programas sociales. Este indicador sería equivalente al de mantener la tasa de inflación bajo 3% anual para el Consejo del Banco Central. Ese es su foco y fundamental la responsabilidad.
Además, Codelco debiera estar obligado a reportar periódicamente al Senado, como el Banco, si ha cumplido su meta anual y si está en curso de cumplirla a cinco o diez años. La principal facultad que podría dejarse al Presidente de la República puede ser la de pedir la renuncia, fundamentada, al presidente del Directorio de Codelco si no está alcanzando las metas establecidas en un plazo razonable.
En síntesis, tenemos un problema grave para el país con el actual sistema de alta dirección de Codelco. Por otra parte, tenemos una experiencia reconocidamente exitosa con la dirección del Banco Central. ¿Por qué no aprovechar esta última experiencia concreta y probada para que Codelco vuelva a ser no solo el sueldo de Chile, sino también la pensión de sus ancianos más pobres?.