Señor Director:
Conocí a Máximo Pacheco Matte en 1968, cuando ambos estábamos en el colegio. Desde entonces nos ha unido una larga amistad. Fuimos compañeros en la antigua Escuela de Economía de la Universidad de Chile, en Avenida República 517, junto a futuros economistas como Alejandra Mizala, Jorge Bande, Nicolás Eyzaguirre y Manuel Marfán.
Como amigo, Máximo siempre ha sido leal y generoso. Como profesional, ha desempeñado sus responsabilidades con energía y dedicación poco comunes. Durante los últimos cuatro años concentró todos sus esfuerzos en sacar adelante a Codelco, corregir problemas que se arrastraban desde hace décadas y encaminar a la empresa en una dirección más sólida.
Las controversias de las últimas semanas —incluyendo la manipulación de cifras de producción— no debieran eclipsar una trayectoria marcada por el trabajo serio y el servicio público. Su decisión de renunciar al directorio de Novandino para evitar controversias adicionales es un gesto que refleja una cualidad que quienes lo conocemos desde hace tantos años valoramos profundamente: su sentido de responsabilidad, su entereza y su permanente preocupación por Chile.
Sebastián Edwards