Señor Director:
Apoyar una reforma no es sinónimo de firmarla en blanco. Significa respaldar su propósito —destrabar la inversión, generar empleo y ordenar cuentas fiscales que no resisten más endeudamiento— y, con la misma franqueza, advertir dónde el ajuste se equivoca de objetivo. Eso no es inconsecuencia: es lo mínimo que cabe esperar de quien toma decisiones pensando en el largo plazo.
Lo señalamos porque, ayer, la carta de tres colegas dio por sentado que apoyar el crecimiento y defender la salud primaria son posiciones contradictorias. No lo son. Creer que los recursos se pueden maximizar, que el país puede volver a crecer y que la Atención Primaria de Salud (APS) se puede proteger es, bien entendido, la misma convicción: sin crecimiento no hay recursos que financien la salud; sin salud, el crecimiento pierde su sentido.
El punto no es si hay que ajustar el gasto público —hay que hacerlo—, sino cómo. El Gobierno ha anunciado varios recortes, y la diferencia entre ellos es enorme. En el Injuv, por ejemplo, el Ejecutivo reconoció que cerca del 90% del presupuesto se va en sueldos y gastos administrativos y apenas un 10% llega a los jóvenes. Ahí hay un diagnóstico y una razón para intervenir. El recorte a la APS, en cambio, no nace de evidencia de ineficiencia, sino de la necesidad de cuadrar una caja, y golpea el eslabón más costo-eficiente del sistema, donde cada peso en prevención ahorra varios en urgencias y hospitalizaciones.
El subsecretario de Redes Asistenciales aseguró que ninguna atención se verá afectada; queremos que así sea, y por eso insistimos. Un ajuste con criterio distingue lo que no funciona de lo que sí. Esa es la coherencia que reclamamos.
Por eso, más allá de la antigua y legítima discusión sobre un Estado más grande o más pequeño, proponemos que los alcaldes —de toda comuna y color— nos coordinemos para poner sobre la mesa qué servicios son críticos y costo-eficientes, esos que deben quedar al final de cualquier ajuste. Nadie conoce mejor que los municipios dónde un peso rinde y dónde se pierde. En eso no hay izquierda ni derecha. Hay vecinos que esperan ser atendidos, y es a ellos a quienes les debemos respuestas.
Maximiliano Luksic
Alcalde de Huechuraba
Jaime Bellolio
Alcalde de Providencia
Daniela Norambuena
Alcaldesa de La Serena