Señor Director:
Desde que nuestra abuela Ercira desapareció en Las Tórtolas, con la señora Kleinert en el lugar, jamás hubo colaboración efectiva de parte suya o de sus empleados en la búsqueda.
Ante nuestra angustia y preocupación por el extravío, nos persiguieron cobrándonos la cuenta del almuerzo al ver que no regresamos a la mesa. Insistimos desde un principio en que nos dieran acceso a las cámaras y solo fue en horas de la noche que el técnico Álex Cuevas pudo rescatar algunas horas, donde se ve a mi abuela caminando por el estacionamiento.
Ese registro, según testimonio en la carpeta, fue entregado a Jean Phillipe, el marido de doña Mónica, el mismo que luego se respaldó incompleto y más tarde fue borrado por la torpeza en su retiro.
Doña Mónica entregó a la PDI un registro de grabaciones que supuestamente correspondía a 24 horas, pero hasta el día de hoy no podemos obtener tal registro. Cuando la PDI, en 2025, incautó el DVR para análisis, este fue entregado por Jean Phillipe, quien quedó a cargo de la administración del restaurante después del viaje sin regreso de doña Mónica.
Trasladar la responsabilidad de lo que pasó ese día en el restaurante a la familia no solo es indolente, cruel y bajo, pues desde que desapareció en el fundo de doña Mónica hemos hecho hasta lo imposible por encontrarla.
¿Por qué ese día doña Mónica nos desalojó, tanto a nosotros como a bomberos que estaban colaborando con la búsqueda? ¿Por qué Carabineros también abandonó el lugar sin tener el respaldo de las cámaras de grabación? ¿Por qué dos PDI son investigados por obstruir la investigación o adulterar actas?
Si realmente doña Mónica quiere justicia como nosotros, es necesaria la verdad primero. Si quiere colaborar con la investigación, que vuelva a Chile y se someta a un verdadero interrogatorio. ¿A qué le teme la señora Kleinert?
Carla Hernández Ramírez
Nieta de María Ercira Contreras Mella