En una semana más se realizarán las elecciones presidenciales en Colombia. La ciudadanía escogerá entre 14 candidatos y es probable que no haya un ganador definitivo el 31 de mayo, y el país tenga que ir a una segunda vuelta, el 21 de junio.
Un antecedente, para lo que puede suceder a fin de mes, fueron las elecciones parlamentarias del 8 de marzo y, paralelamente, la realización de primarias, o consultas partidarias, para elegir candidatos presidenciales.
Sumados el Senado y la Cámara Baja, el Pacto Histórico del Presidente Gustavo Petro obtuvo 62 escaños, seguido por el Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe con 45 asientos. El dominio de ambas fuerzas augura un Congreso polarizado.
Se cree que el triunfo relativo del Pacto Histórico se debió, primero, a su capacidad organizacional y, segundo, a que el gobierno de Petro, pese a enfrentar serias polémicas, ha mejorado por medidas como el aumento del salario mínimo, una inflación moderada y un alza del crecimiento en 2025 respecto al año anterior, y la reunión con Donald Trump en la Casa Blanca donde, pese a las confrontaciones pasadas entre los dos mandatarios, ambos hicieron las paces, hubo buena química personal, y el clima bilateral mejoró notablemente.
Sin embargo, aunque no sería una iniciativa de la Casa Blanca, Petro podría ser investigado como objetivo de la DEA, la Agencia de Control de Drogas de EE.UU., por presuntos vínculos con el narcotráfico. Estas diligencias estarían en una etapa inicial, sin que, hasta ahora, se hayan formulado cargos en su contra.
En las consultas presidenciales de la derecha, emergió la figura de Paloma Valencia, donde compitieron nueve candidatos de diferentes partidos de derecha. Valencia es senadora del Centro Democrático, nieta del expresidente Guillermo León Valencia, y pupila de Álvaro Uribe.
El panorama presidencial enfrenta al abogado y senador de izquierda de 63 años Iván Cepeda, del Pacto Histórico, considerado el heredero político del Presidente Petro, con el ultraderechista Abelardo de la Espriella y Valencia como los principales contendores. Cepeda es hijo de un senador comunista asesinado en 1994, es activista de los DD.HH., y defensor de los acuerdos de paz con los grupos armados, habiendo sido uno de los arquitectos de la frustrada Paz Total del Presidente Petro.
En los sondeos más recientes, Iván Cepeda lidera en la intención de voto, seguido de Abelardo de la Espriella, y Valencia en tercer lugar. Pero las encuestas sugieren que Cepeda no alcanzaría la mayoría de la mitad más uno, y que la elección se resolvería en el balotaje. En la segunda vuelta, los sondeos muestran a Cepeda ganador si enfrenta a De la Espriella, y una segunda vuelta más competitiva si Valencia es la contendora.
De la Espriella, seguidor de Nayib Bukele y Javiel Milei, esgrime el discurso típico de la extrema derecha: estrategia militar contra la violencia, derecho de portar armas, disminuir el tamaño del Estado, recortar impuestos, y un modelo de libre mercado sin límites. Representa al movimiento Defensores de la Patria, tiene 47 años, vive en Miami, es abogado y empresario, cantante aficionado, dueño de una línea de ropa de moda, y posee doble nacionalidad estadounidense por lo cual, ante supuestas amenazas de muerte en su contra, reclamó a la Embajada de EE.UU. para que se les preste seguridad a él y a su familia.
Iván Cepeda y Paloma Valencia también han denunciado amenazas en su contra, y cabe recordar que, a mediados del año pasado, el senador Miguel Uribe Turbay, precandidato presidencial del Centro Democrático, fue asesinado en una concentración política. Un punto débil que le ha generado críticas a De la Espriella es el haber representado al empresario Alex Saab, recientemente deportado por Venezuela a EE.UU. para enfrentar la justicia, considerado el principal testaferro de Nicolás Maduro.
Claudia López y Sergio Fajardo representan al centro y centroizquierda. Fajardo es un académico, matemático, exalcalde de Medellín, pero ambos tienen escasas posibilidades de ganar en un clima electoral polarizado.
En un ambiente de polarización y agresividad en los discursos, el voto moderado probablemente optará por el mal menor. Quien tenga la flexibilidad de buscar el voto de centro con propuestas de mayoría nacional definirá la elección presidencial.
Heraldo Muñoz
Fue canciller de Chile entre 2014 y 2018