Señor Director:
La ideología democratacristiana, esa que generaciones pasadas abrazaron y a la que adhirieron con entusiasmo y compromiso, pareciera que viviera hoy, si no su ocaso, una suerte de desolación en la sociedad chilena.
A nadie escapa que una soledad indescriptible, de mudez, de parálisis, se ha apoderado de aquello que, antaño, fue esa ideología humanista cristiana, maciza en justicia social, que interpretó a tan vastos sectores de la sociedad chilena.
Lo más patético de esta orfandad es que quienes fueron líderes activos de ese ideario, viven hoy una suerte de ostracismo, de vejez ideológica, como si la ideología a la cual una vez adhirieron hubiera, dentro de ellos, caído en el sinsentido, en la vacuidad. Pareciera que una suerte de maleficio histórico se hubiese incoado en lo que alguna vez fueron sus proyectos políticos.
Álvaro Peralta Artigas
Abogado