Triste el desempeño de la izquierda frente al proyecto de Quiroz. ¡Pensar que los socialistas involucrados son los herederos de quienes tanto hacían para que el país creciera en los tiempos de la Concertación! Hoy los intimidan un PC y un Frente Amplio que en una de esas ni quieren que crezcamos, prefiriendo que seamos pobres, para así controlarnos a la cubana. De otra forma no se entiende ese rechazo tan inmediato que hubo a un proyecto que no pueden haber estudiado a cabalidad. Como lo ha sugerido Sergio Urzúa, parece más bien que le pidieron a la IA que les inventara razones para repudiarlo.
Con todo, el Gobierno ha hecho bien en tratar de ampliar la base de apoyo al plan. A algunos socialistas, PPD y DC les puede convenir irse subiendo a un carro potencialmente vencedor, cosa que el PDG ya entendió. Por cierto, el plan tiene elementos que parecen ser de tejo pasado, por lo que hay espacio para flexibilidades adicionales a las ya ofrecidas. No en los urgentes temas ambientales. No en la reducción del impuesto corporativo, demasiado desalineado con el promedio de la OCDE. Pero sí, quizás, en algo como la duración de la invariabilidad: 15 o 20 años podría ser suficiente.
Para los inversionistas es importante que en estas materias haya algún apoyo transversal. Ningún incentivo que pretenda ser permanente seduce si hay riesgo de que se revierta en poco tiempo. Por eso mismo a veces funcionan mejor los incentivos transitorios: por ejemplo, depreciación acelerada, o invariabilidad más larga, pero solo para los que invierten dentro de un período determinado.
Es que hay que tener cuidado cuando un gobierno bueno sucede a uno pésimo. Muchos inversionistas aprovechan no para invertir sino para vender, antes de que regrese el gobierno malo. Es lo que le pasó a Macri.
¿Cómo se evita? ¿Qué podemos aprender de otros países?
Mucho se habla de Irlanda. ¿Cómo ha mantenido su crecimiento tantos años, fuera de la fuerte recesión que tuvo en 2008-10? Sin duda el impuesto corporativo de solo el 12,5 por ciento ha sido crucial, pero hay otros factores. Algunos son imposibles de emular. Por ejemplo, las magnas transferencias de la UE para financiar infraestructura. Otros son difíciles. La excelencia educacional, por ejemplo, que en Irlanda se venía forjando desde 1950. También, el consenso que ha habido allí en torno a las políticas económicas, similar al que tuvimos en Chile hasta 2014, pero más longevo. Finalmente, la búsqueda proactiva que hizo Irlanda de inversionistas en sectores de alto valor. Alan Barrett, un distinguido economista irlandés, me contaba en Dublín que en algún momento hicieron una lista de multinacionales que tenían CEOs con apellido irlandés. Apelando a su sangre, y dándoles, claro, buenas garantías, los convencieron a que establecieran filiales en Irlanda. Si bien nos faltan multinacionales con CEOs chilenos, sí podemos hacer algo parecido en cuanto a visitar empresas, estimularlas, ayudarlas. Es lo que hace ya nuestro canciller bajo el alero “Elige Chile”, teniendo él además la credibilidad que le da su experiencia empresarial.
En realidad, no necesitamos tanto modelo extranjero. Después de todo muchos países han emulado al nuestro, el que tanto nos permitió crecer. Quiroz ha dicho que admira a Büchi y Foxley. Buena cosa. Eso no es volver al pasado como acusa la oposición. Es aprender del pasado, es adaptarlo para lograr un buen futuro, para justamente volver a crecer.
Por cierto, con Bernardo Fontaine en Codelco, se podría recurrir a una buena idea del pasado que nunca se materializó. La sugirió ayer este diario en un editorial: que Codelco venda o emita acciones en la Bolsa. Podría hacer lo mismo Nova Andino Litio, la sociedad que Codelco comparte con SQM. Así habría accionistas minoritarios exigiendo buena gestión y transparencia. También acceso a nuevas fuentes de financiamiento, en vez de acumular más y más deuda.