Señor Director:
En un encuentro de más de 300 jóvenes invitados a un diálogo sobre sus vidas, el mundo, la cultura y la Iglesia, una joven estudiante de medicina (no dijo la universidad) me preguntó: “¿qué actitud debiese asumir frente a mis compañeros de curso que lo único que les interesa es saber cuánta plata van a ganar si siguen tal o cual especialidad?”.
Obviamente no serán todos y habrá un buen número con una gran vocación de servicio; sin embargo, es preocupante que algunos jóvenes tengan una mirada tan mercantilista de la profesión médica y, por lo tanto, de la vida.
De estos temas se habla poco. Está claro que las señales que da la cultura imperante, que todo mide en términos económicos, ha hecho un daño enorme a los jóvenes. Con esto solo les matamos los sueños y los ideales.
Invito a ampliar la mirada en las familias, los colegios y las universidades, y hacer ver que sobre los conocimientos grava una hipoteca social, que estudiar adquiere pleno sentido humano cuando es para servir a los demás, sobre todo cuando se trata de un bien tan preciado como el cuidado de la salud. Es bueno recordar que el dinero ha de ser fruto del trabajo bien hecho y no un fin en sí mismo.
Fernando Chomali
Cardenal, Arzobispo de Santiago