Señor Director:
El ejemplo del programa de entrega de computadores a estudiantes que menciona el exministro en su columna dominical —donde muchos de estos equipos terminan vendidos en ferias, usados principalmente para jugar o simplemente sin un impacto pedagógico relevante—, resulta ilustrativo en la actual discusión sobre los recortes de programas gubernamentales.
La pregunta de fondo es si esos recursos no estarían mejor invertidos en modernas y amplias salas de computación en los colegios, con tecnología de calidad y profesores capacitados, que guíen a los alumnos en el uso educativo de las nuevas herramientas digitales y de la inteligencia artificial.
El desafío no es gastar más, sino gastar mejor y ojalá menos. Y eso exige evaluar los programas sin prejuicios ideológicos, pensando siempre en el verdadero beneficio para los estudiantes y en el debido respeto a los recursos que provienen del esfuerzo de los contribuyentes.
Rodrigo Pérez Mackenna