Señor Director:
La filtración de un video en que un diputado independiente PPD se solaza compartiéndole a sus colegas del PC y del FA la estrategia para boicotear en el Parlamento el Plan de Reconstrucción del Ejecutivo mediante un “tsunami de sufrimiento para el Gobierno”, consistente en 2.500 indicaciones, deja al descubierto que la otrora centroizquierda concertacionista —propiciadora de grandes acuerdos que hicieron avanzar al país en los dorados “treinta años”— se ha convertido en una oposición obstruccionista.
Su objetivo hoy no es construir grandes consensos, su objetivo se ha reducido a torpedear, denigrar la tarea legislativa al nivel más bajo posible y hacerle la vida imposible a su adversario político. Esa centroizquierda, que ha perdido hace tiempo su “ethos”, ha terminado por sumarse una vez más a la izquierda radical, traicionando su historia, su legado, su seriedad y su compromiso democrático.
¿Qué tiene que ver este PPD —cupo en el cual el diputado Jaime Araya fue electo— con el PPD fundado por Ricardo Lagos, un estadista y visionario, un campeón del espíritu de los acuerdos? Una centroizquierda así no tiene nada que ofrecerle al país salvo resentimiento, ánimo de venganza, obstruccionismo y farándula. Haciendo política así, no podrá ofrecerle al país una alternativa ni un proyecto de futuro. Con el puro odio a “la derecha”, no se hace historia.
El pueblo lo entendió así y le propinó en el plebiscito de 2022 una derrota histórica, de la que todavía no se recupera y de la que no ha hecho una autocrítica profunda, una reflexión política que la haga merecedora otra vez de dirigir los destinos del país. El video vergonzoso que acabamos de ver muestra esto de manera palmaria y evidente.
Cristián Warnken