Señor Director:
La carta de ayer de don Juan Esteban Puga, sobre el edificio del GAM, me hizo recordar cuando tuve que asumir la responsabilidad de construir una nueva parroquia en Reñaca. Un templo que acogía a menos de 100 personas a uno que pudiera contener a lo menos 1.000 feligreses. Era una realidad urgente para la comunidad. No tuvimos ayuda del Obispado (no podía hacerlo, también caja) y, por tanto, recurrimos a la Sociedad Civil, a los feligreses y a campañas por revistas, diarios y radios y gracias a vecinos pudimos enviar mensajes por los aviones que los fines de semana pasaban con sus “colas” y mensajes. En verano trasladamos la parroquia a la playa. Formamos un equipo de laicos y empresarios que nos ayudaron a tener un potente trabajo de información a la comunidad. Participamos en varios programas de TV y radio. Llegó a prestar su ayuda un soldado romano San Expedito, que nos cooperó mucho con el proyecto.
Sabemos que el Estado no tiene caja para esto. No esperemos todo del Estado, armen un equipo sólido y de experiencia. Póngale un nombre que todos entiendan, hagan colectas nacionales aprobadas por el Congreso, tengan radios y canales de TV que participen. Desplieguen las redes sociales y pongan el GAM en el medio y nosotros, los privados lo haremos y rápido. Que los empresarios puedan descontar impuestos y muchas cosas más con un buen equipo de comunicaciones. La parroquia de Reñaca se consagró al año y medio de empezar y sin un peso para nada y sin deudas posteriores.
P. Enrique Opaso Valdivieso
Sacerdote de Valparaíso