Señor Director:
Comprender la agresividad y la violencia, convertidas en práctica social habitual, ayuda a comprender el mundo actual. La escuela es un espejo de la sociedad, por lo que una sociedad agresiva y violenta solo puede tener una escuela agresiva y violenta. Generalmente, los actos violentos en la escuela se inician como comportamientos agresivos, señales de alarma no siempre atendidas.
Las personas agresivas descargan su energía sin recurrir a la violencia. Ante un opositor buscan afirmar una posición, superar un obstáculo o adaptarse. En cambio, el violento busca dominarlo e incluso destruirlo. Para ello ataca su integridad física, psíquica, sexual o material en forma directa, verbal o físicamente, o indirecta, mediante comportamientos torcidos o recurriendo a la cibernética.
Formar en cómo dominar esos impulsos, es responsabilidad tanto de la instrucción en la escuela, como de la enseñanza familiar y la influencia del medio social.
Aunque no representan diferentes grados de lo mismo, la agresividad y la violencia son mecanismos relacionados y naturales, pues su propósito es ayudarnos a sobrevivir. Además, tienen en común ser respuestas aprendidas del entorno, pues el ser humano adquiere su humanidad a través de la interrelación con sus semejantes. Por eso dependen fuertemente del contexto social y cultural.
Esas interacciones dan un carácter multifactorial al fenómeno, que necesita una aproximación global para ser abordado eficazmente. El aislamiento social, las influencias del medio, los problemas de salud mental, son causas subyacentes y cada una requiere un tratamiento diferente. En consecuencia, cabía esperar que para analizar el problema se convocaría a universidades que por años han venido identificando las causas que los provocan, y estudiando medidas correctivas efectivas.
En vez de eso, pretenden ejercer violencia castigando severamente a niños y adolescentes, sin tener en cuenta que reaccionan de esa manera porque es lo culturalmente aceptado en sus modelos: las redes sociales, la televisión, la calle y a veces su familia. Ello, como enseña la física, solo puede causar su incremento.
Jorge Schaerer Contreras