Señor Director:
La suspensión de la construcción de la nueva sala del GAM ha sido una noticia lamentable, pero justificada. Puede ser doloroso reconocerlo, pero el alto costo del contrato ($116 mil millones) no se condice con la realidad de las finanzas públicas y de otros proyectos similares.
Como se ha visto, este proyecto en su lento avance ha ido mutando, generando nuevos costos, que han crecido como bola de nieve. Y no debemos olvidar el gasto operativo que requiere una infraestructura de este tamaño y complejidad. Porque es relevante prevenir, que más caro que construir teatros, es mantenerlos.
Pero aún hay esperanzas para el GAM. Teatros de gran calidad, como los de Concepción (US$ 20 millones), Viña del Mar (US$ 18 millones) y la gran sala sinfónica de V20 de la Universidad de Chile (US$ 30 millones), lo lograron. Y así también otras instituciones continúan en procesos similares al GAM. El Museo Histórico Nacional espera hacer realidad su urgente ampliación ($31 mil millones). Súmense las ampliaciones del Museo Nacional de Historia Natural ($25 mil millones) y de Bellas Artes. Es decir, con circunstancias más favorables podríamos ver este proyecto hecho realidad. Sin embargo, esto va a requerir revisar sus costos y también su modelo de gestión, de forma que sea sostenible en el tiempo para el Estado.
Diego Matte P.
Exdirector CEAC Universidad de Chile