Señor Director:
Francisco era un esposo y padre maravilloso. Trabajaba de manera independiente para poder estar más presente en la vida de nuestra hija de 5 años. Estábamos construyendo un proyecto familiar: preparándonos para vivir en Puerto Varas y en tratamiento para tener a nuestro segundo hijo. Todo eso se detuvo cuando fue impactado por un conductor en estado de ebriedad y a exceso de velocidad, quien le arrebató la vida… nuestra vida.
Hoy enfrento una causa penal que ha tenido avances relevantes, como la prisión preventiva del imputado. Sin embargo, también ha dejado en evidencia una contradicción difícil de comprender para cualquier familia: el conductor ya había sido sancionado anteriormente por manejar en estado de ebriedad, pero debido al tiempo transcurrido, esa conducta no se considera jurídicamente como reincidencia según nuestro sistema penal. Más aún, podría incluso beneficiarse de la atenuante de irreprochable conducta anterior.
Este tipo de situaciones revela una brecha profunda entre la lógica jurídica y el sentido común. Cuando una conducta combina alcohol, alta velocidad y antecedentes previos, no estamos frente a un error, sino ante una conducta de alto riesgo que el sistema no está logrando contener de manera consistente.
La Ley Emilia introdujo avances importantes, como la exigencia de cumplimiento efectivo de pena en estos delitos. Sin embargo, su aplicación también enfrenta tensiones, por ejemplo, a través de cuestionamientos de constitucionalidad que pueden debilitar su efecto en ciertos casos.
Por ello, se hace necesario revisar y fortalecer nuestro marco legal, especialmente en lo relativo a la consideración de antecedentes previos y a la coherencia del sistema frente a conductas reiteradas de alto riesgo.
Asimismo, no solo hago un llamado, sino que ya estamos impulsando la articulación entre academia, gobierno y organizaciones sin fines de lucro para avanzar en medidas concretas de prevención y evitar que tragedias como esta sigan ocurriendo.
Porque ninguna familia debería enfrentar una pérdida así en medio de vacíos que el sistema aún no logra resolver.
Octavia Muñoz
Viuda de Francisco Verdugo