Señor Director:
Los llamados proyectos de “ley ómnibus” —que agrupan múltiples materias en una sola iniciativa— se han convertido en una herramienta recurrente de la derecha en América Latina y Europa, para acelerar reformas favorables al gran capital. Ahí están la ley ómnibus de la Unión Europea, la Ley de Urgente Consideración en Uruguay, la propuesta de Javier Milei en Argentina y, ahora, el denominado Plan de Reconstrucción Nacional impulsado por José Antonio Kast en Chile.
Más que una técnica legislativa neutra, se trata de una estrategia de desborde: comprime la deliberación democrática, dificulta el escrutinio ciudadano y desplaza las decisiones hacia negociaciones a puertas cerradas entre élites políticas. Bajo el argumento de la urgencia económica, el déficit fiscal y las promesas del “chorreo”, se busca profundizar el mismo modelo que desembocó en el Estallido Social de 2019 en Chile.
En este contexto, conviene volver a una pregunta elemental: ¿Quién crece cuando Chile crece? Dos cifras bastan para encuadrar el debate: el 1% más rico concentra más de la mitad de la riqueza, mientras al menos 3,5 millones de personas viven en situación de pobreza. El resto es música.
Benjamín Sáez R.
Sociólogo Fundación SOL
Gonzalo Durán S.
Académico de la U. de Chile, economista de la Fundación SOL