Señor Director:
Respecto de las respuestas a mis “quizás”, de mi buen amigo Álvaro Fischer y también de Mauricio Larraín, concuerdo con ambos en que en la especial coyuntura chilena la rebaja del impuesto corporativo —que está comparativamente muy alto— pueda inducir mayor crecimiento de largo plazo. ¿En qué medida?, ni Dios ni Quiroz lo saben.
Mi profundo temor está en que esta rebaja tributaria viene acompañada de nada menos que seis más, en particular la de las contribuciones de primera vivienda, que sin duda será festejada con whisky y coñac por muchos residentes de las cuatro comunas más ricas de Chile.
Si no se diseñan compensaciones de corto plazo al conjunto de estas rebajas tributarias, no me cabe duda alguna que el ministro Quiroz deberá inventar una feroz motosierra, y que la desigualdad chilena, que ya es fea, se convertirá en obscena.
El lema de los años 90, que se cumplió notoriamente, fue “crecimiento con equidad”. Ojalá ahora no se nos venga encima el “crecimiento con inequidad”.
Tal como el Presidente Kast comprometió un crecimiento de 4% al fin de su período, sería un gran gesto que se comprometa a que la pobreza multidimensional (17,7%) y el Índice de Gini (0,46) no aumenten y ojalá disminuyan respecto de su valor actual.
Mario Waissbluth