Señor Director:
Cuando los edificios caen en “desgracia” —por falta de financiamiento o dificultades de mantención— se suele usar el concepto de elefante blanco, una obra costosa que termina siendo más una carga que un regalo.
Existe un libro infantil llamado “Elmer, el elefante de colores”, del autor David McKee. Es uno de los favoritos de mis hijas. En él, Elmer es un elefante distinto a todos, con su cuerpo cubierto de parches de colores brillantes. Esa diferencia lo incomoda, y un día decide pintarse de gris para parecerse a los demás. Pero la lluvia lo delata, sus verdaderos colores vuelven y la manada celebra. Elmer comprende que su rareza no es un defecto, sino exactamente lo que lo hace valioso.
El nuevo edificio del Centro Cultural Gabriela Mistral podría soñarse así. No como un elefante blanco, sino como uno de colores, un lugar donde reconocernos, expresión de la diversidad y la amistad cívica en el corazón de Santiago.
Que este gobierno opte por los colores. El centro de nuestra capital —y quienes lo habitamos— se lo agradecerá.
Álvaro Viguera
Director escénico
Profesor asociado, Escuela Teatro UC